SUPLICA A LA VIRGEN
Oh Madre mia queridisima, oh Virgen Maria, que a los pies de la Cruz, recogiste toda la sangre purisima de tu adorado Hijo, escucha mi oración.
Has que aquella sangre derramada por todos los hombres no sea fluida en vano sobre la tierra.
Reanima con eso mis pobres lágrimas con las cuales quiero responder al amor de un Dios muerto y resucitado por mi.
Concedeme la gracia di una sincera conversión que me aleje para siempre del pecado y de cada duda.
Sostiene y aumenta mi fé fortaleciendola con una total adeción a la voluntad del Padre del Hijo y del Espiritú Santo.
Oh Madre mia dulcisima, seca mis lágrimas, aleja de mi familia, de mi ciudad, de mi ambiente de trabajo y del mundo entero las terribles garras del maligno.
Proteje la Iglesia de Cristo, el Papa, los Obispos, los Sacerdotes, el pueblo santo de Dios.
Cuida con amor todos los niños, salvandolos siempre de manos impuras y violentas; proteje los jóvenes y los debiles, liberandolos de la flagelación de la droga y del sexo; asiste nuestros enfermos asegurandoles una pronta sanación.
Infunde siempre animo a nuestro Obispo y a toda nuestra Iglesia en particular Vigila siempre sobre todas las almas consagradas al Señor.
Manda Santos Sacerdotes y nuevas vocaciones al servicio del altar y de los hermanos necesitados de continua atención y asistencia espiritual.
Despierta el mundo de su pereza de muerte que lo ha alejado de tu hijo, de la fé en el único verdadero Dios y del sentido del pecado.
Da a todos luz, esperanza, calor y amor.
Y en fin, oh Maria, antes de irme, quiero pedirte la gracia que esta en mi corazón y para obtenerla ardientemente te ruego (breve silencio).
Amén.
Fiesta de todos los Santos, 1/11/1997